
Source code: Beta Khan
Built with Processing
Este es un relato que escribí para Textos, me gustó asi que decidí ponerlo. Les dejo también el tema con el cual me inspire para escribirlo.
¡Hay una segunda parte! proximamente la cuelgo.
Aquella fría mañana, de inhóspito invierno, entraron de improvisto por la puerta del Banco Broadway dos señoras mayores, ataviadas con vestidos coloridos, bufandas muy largas y con llamativos tacos que median más de 10cm. Conversaban insulsamente sobre un tema que a nadie ajeno a ellas y que se encontrara en ese banco le interesaría escuchar.
En ese momento saltó la ensordecedora y aguda sirena de la alarma antirrobos, seguida por el ruido seco de una explosión que parecía provenir de una sala muy cercana a la principal. De inmediato los tres guardias que se encontraban en la entrada del banco acudieron hacia el lugar del estallido.
No había nada allí, ni tampoco rastros de ninguna explosión.
El Banco Broadway era el principal y el más importante de la zona, tenía muchas filiales repartidas en todo el país, y las pocas personas que conocían a su dueño sabían que éste era alguien muy poderoso y soberbio.
De un instante a otro, todo se encontraba sumergido en el caos. Sólo dos de los guardias regresaron a la sala principal, _Esa era la señal_. Una de las ancianas de grandes tacos, de repente cayó desplomada al suelo; su taco se había quebrado. Uno de los guardias corrió a socorrerla.
Las puertas del banco se encontraban cerradas y toda la gente dentro de él atemorizada. Ellos lo sabían muy bien, claramente de esa manera ganaban tiempo.
En un abrir y cerrar de ojos, la multitud se encontraba en el piso y en medio del bullicio, se distinguió claramente una voz ronca y rasposa que decía _“¡Esto es un asalto!”_; la anciana se hallaba fría y sin indicios de pulso _Sin embargo aún vivía_. En cuestión de minutos un encapuchado llenaba un saco con diez millones de dólares.
Terminada la tarea, ambos ladrones armados con pistolas de 9mm y amenazando a los asustados clientes, con detonar una granada si realizaban algún movimiento en falso, se retiraron, pero no lo hicieron por la puerta principal.
Eligieron un Porsche Turbo Cabriolet, con 353 caballos de fuerza, que aceleraba de cero a cien en cuatro segundos y que alcanzaba una velocidad máxima de
Antes de que las ancianas entraran para hacer un depósito en una cuenta corriente “X”, una de ellas se había deshecho del resto de aquello que nunca había podido ser, arrojando ese anillo en el desagüe, ya se había alojado en su corazón durante demasiados años. Tal vez algún afortunado algún día lo hallaría.
Usaban tacos porque ambas median menos de metro y medio y ese día debían verse más altas.
De repente se oyó una segunda y real explosión, ya estaban esperándolas en la sala para marcharse, se escaparon por el orificio de la pared, producto de la potente nitroglicerina.
El auto era bordó, esta vez eran cinco, Elsa, los muchachos y ella.
Copyright © Betakhan All Rights Reserved.

Nos hemos convertido en expertos buscadores de información: entre la ensalada de datos que nos ofrecen los medios, elegimos selectivamente como niños melindrosos.
David Fryxell